El matrimonio gay es una falacia

Publicado junio 11, 2010 por Lucas López Laxague
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Qué benigna es la libertad de expresión. Qué provechosos resultan los derechos universales. Qué abarcadora es nuestra mentalidad liberal. Desde hace unos días asistimos a una esmeradísima mise-en-scène de la posmodernidad: Argentina discute la aprobación del matrimonio gay. En esta ejecución teatral me siento contrariado por la presencia de un argumento abusivo: “todos tenemos los mismos derechos”. ¿Acudimos a una falacia o es sólo mi impresión?

Si bien todas las personas comparten la dignidad humana, tienen diferencias que, al menos para mí, son evidentes. Hay varones y mujeres, ricos y pobres, flacos y gordos, argentinos y japoneses… No estoy seguro del momento en que la sociedad dejó de llamar las cosas por su nombre. Solo sé que, de pronto, canjeamos un puñado de  certezas por montones de dudas.

Bajo la narcotizante sobredosis de datos, nuestro cerebro ha dejado de procesar. Blogs, videos en Youtube, comentarios en Facebook, diarios digitales e impresos, televisión y radio: las múltiples plataformas se prestan a recopilar los dichos de opinólogos sin licencia. La producción de comentarios sin asidero no cesa y cuanto más difusos se vuelven los límites del debate, mayor cantidad de actores aparecen en escena. Los medios hacen proliferar pujas gastadas y los implicados parecen seguir un monólogo sordo para defender sus posiciones.

Como dice el dicho, “el que mucho abarca, poco aprieta”. Dado que me interesa el tema, preferiría abordar el que, a mi juicio, es el eje central del debate. Es menester determinar qué entendemos por matrimonio. Según me enseñaron, se trata de la unión entre un hombre y una mujer. Esta unión permite formar una familia y, eventualmente, tener hijos.

La palabra matrimonio proviene de dos latinismos: matrem (madre) y monium (calidad de). Tal vez sea una obviedad aclarar que en la unión de personas de distinto sexo no existe una madre. Alguien podría objetar que mi razonamiento no se aplica a parejas de lesbianas. Sin embargo, aunque una de las partes recurriera a la fecundación asistida (como lo es la fecundación in Vitro), la otra no formaría parte de la procreación.

Espero que mi proceder sea claro. O el matrimonio es la unión entre personas de distinto sexo, o es la unión entre personas del mismo sexo, pero no las dos cosas al mismo tiempo. Me gustaría ilustrarlo con un ejemplo infantil: todos sabemos qué es una “mujer” y todos sabemos qué es un “varón”. Si no fuese así, si no existiese distinción de género, sencillamente bastaría con una sola palabra.

Con el matrimonio ocurre lo mismo: designa una realidad concreta. Pero para no caer en el reduccionismo y en posiciones anquilosadas, debo reconocer que esa unión entre un  hombre y una mujer puede ser muy distinta en la práctica, al punto de que muchos heterosexuales se unen sin contraer matrimonio.

Sin embargo, el matrimonio gay no es una mera cuestión semántica. Si fuese tan simple, estaríamos ante un cuadro médico: una sociedad incapaz de designar unívocamente la realidad. Es decir, una suerte de daltonismo o dislexia social. En cierto punto no estamos tan alejados de ésta patología; el masaje constante de la posmodernidad nos acostumbró al relativismo y, ahora, discriminar (seleccionar) es un delito.

“Es mi ética”, “es mi punto de vista”, “para mi, no está mal”, son frases que se suceden en nuestras conversaciones cotidianas y ante las cuales nos paralizamos. Es una tragedia callarse ante una falacia semejante. De pequeños desarrollamos una capacidad analítica mínima que nos permite diferenciar los elementos de la realidad. ¿Por qué la pondríamos en duda ahora?

Respeto a los homosexuales, transexuales y lesbianas, pero se diferencian de los heterosexuales. Repito: no es lo mismo la unión entre personas de distinto sexo (matrimonio), que la unión entre personas del mismo sexo. Percibir las diferencias es el primer paso para aceptar a los demás tal cual son.

Acudimos a un intento por quebrar los valores que guían a la humanidad. La sociedad se está quedando dormida bajo el suave arrullo de una mentalidad que invita a probarlo todo so pretexto de romper con las ataduras que nos impiden alcanzar la “felicidad”. Este panorama amenaza con acrecentar el sinsentido, incluso en aquellos que hoy se jactan de haber avanzado en la igualdad, cual seudos Rosa Parks.

Empleo informal en Argentina

Publicado noviembre 10, 2009 por Lucas López Laxague
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El cambio de paradigma que se fue gestando desde fines de 1970 y que se consolidó a mediados de 1990, después de la hiperinflación, derivó en una nueva realidad social en Argentina.  Según el economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el empleo en blanco en Argentina abarca a 7,3 millones de personas y el trabajo en negro 7,8. A su vez destaca que hay una íntima relación entre este último y el nivel educativo. Basta con observar que el 53% de los trabajadores no registrados, no terminó el secundario.[1]

 


[1] Relevamiento de Puestos de Venta Ilegal Callejera, Observatorio de Comercio y Servicios PyMEs, Cámara Argentina de Comercio. 2009.

 

Buenos Aires se pintó de rojo en el maratón Human Race

Publicado octubre 26, 2009 por Lucas López Laxague
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Ser del interior y estudiar en Capital, un privilegio para pocos en tiempos de crisis

Publicado septiembre 9, 2009 por Lucas López Laxague
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Son jóvenes migrantes que eligieron Buenos Aires para formarse. Lejos de sus familias conviven con la crisis económica y un nuevo estilo de vida.

Inés Greco tiene 23 años y llegó a Capital Federal a los 18 para estudiar arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Tal vez por haber nacido en Junín de los Andes (Neuquén), Inés elige un supermercado de nombre mapuche para hacer las compras. Cuando ingresa al local, el dueño la reconoce e intercambian una breve charla. “Es que te acostumbrás, de a poco Buenos Aires empieza a ser tu hogar… me encanta” explica.

Según el censo elaborado en 2004 en la Universidad de Buenos Aires (pdf. 25 mb), el 14,6 % de los estudiantes de grado era del interior. Estos 42 840 universitarios migraron de sus provincias para estudiar en Capital Federal. Pero los datos no se restringen a universidades públicas. En la Universidad Católica Argentina el 20% de los alumnos viene de otras provincias y se incorporan unos 500 por año.

Aún estudiando en la UBA, Inés tiene que pagar el alquiler, la comida, los servicios y otros gastos de la facultad: “la carrera me consume una fortuna en materiales” se queja y señalando una maqueta exclama: “¡la otra vez gasté $200 pesos en palitos!”. Para Inés la clave del ahorro está en buscar comida barata: arroz, fideos, aceite y una salsa de tomate son sus típicas reservas.

Inés tuvo que trabajar desde el primer año porque su madre no podía cubrir todos sus gastos. “Ahí te das cuenta de que si realmente no tenés un mango, no podés venirte a estudiar” reflexiona Inés, y agrega: “yo tengo un amigo que se quedó en Junín cuatro años trabajando y ahorró como para comprarse un local y alquilarlo (…), hoy puede estudiar acá gracias a lo que saca del alquiler”.

Elvira Manigati, directora de relaciones institucionales de la UCA, explica que gran parte del préstamo económico de la Universidad está pensado para los alumnos del interior. Desde el 2006 los costos de vida en Buenos Aires aumentaron un 20% según el INDEC (ver “precios al consumidor”) y un 50% según mediciones privadas . Junto a estos valores, las familias del interior deben cubrir la suba de los aranceles de la educación privada.

Para Maximiliano Quiqueran (19), estudiante de Administración en la Universidad del Salvador, en muchos casos, una beca no alcanza: “yo tengo la suerte de estar becado y de que mis padres me ayuden pero, acá en Buenos Aires, no se si cualquiera podría pagar $1200 de expensas y $400 de comida por mes como gastos fijos, sin contar los servicios”, advierte. Maximiliano es de Cardales (Buenos Aires) y vive con tres primos en un departamento en Palermo. Entre los cuatro se reparten los gastos pero reconoce que desde el 2008 tuvieron que racionalizar mucho más el dinero.

Según Manigati los alumnos del interior suelen ser más conscientes de lo que significa empezar la universidad porque el cambio de vivienda y el alejamiento de la familia y de los amigos son pruebas que los hacen madurar de golpe. A su vez, suelen tener mayores dificultades para adaptarse al ritmo universitario. “El primer año fue tremendo, fue sufrir por todo, me costaba todo, abrirme a la gente”, recuerda Gonzalo Crespo (21), estudiante de Agronomía en la UBA.

La opinión de Gonzalo Crespo:

Gonzalo nació en Capital Federal pero vivió siempre en Chacabuco, donde tenía más tiempo libre y mucho contacto con el campo. Sin embargo reconoce que luego de un año se adaptó al ritmo nervioso de Buenos Aires, y hoy solo vuelve para visitar su campo. “En realidad perdí todo contacto con la gente de Chacabuco, porque acá me hice un montón de amigos”, reconoce Gonzalo.

Entorno verde. Gonzalo en el campo

Entorno verde. Gonzalo en el campo

Inés, Gonzalo y Maximiliano coinciden en que el estudiante del interior tiene una visión distinta de la realidad. “Creo que entendés un poquito más lo que es el país”, acota Gonzalo. “Sabés que hay algo más en el mundo, el pibe de acá muchas veces es el típico que te pregunta “¿y allá hay Internet?”” opina Inés, y agrega “A mi me ayudó mucho a valorar las cosas, porque te cuesta conseguirlas”.

La vida de los estudiantes del interior no es homogénea. Algunos viven con hermanos o amigos, otros viven solos, están los que estudian en universidades públicas y los que eligen las privadas, los que trabajan y los que dependen de sus padres. Pero, en tiempos de crisis, la mayoría se destaca por ser consciente del dinero y el esfuerzo que supone estudiar en Capital Federal.

Emigrar del interior para estudiar en Capital Federal

Publicado septiembre 2, 2009 por Lucas López Laxague
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En la Universidad de Buenos Aires (UBA) el 14,6 % de estudiantes de grado son del interior. Estos 42 840 universitarios migraron de sus provincias para estudiar en Capital Federal. Por su parte, la Universidad Católica Argentina (UCA) cuenta con un 20% de estudiantes que vinieron de otras provincias. Esta nota trata sobre la vida de los universitarios lejos de sus familias. La idea es hacer foco en sus hábitos en tiempos de crisis. Cómo se organizan, que actividades hacen y cómo se integran a la sociedad porteña. Se intentará mostrar la opinión de los jóvenes sobre los tiempos que corren, y ponerla en relación con años anteriores. La hipótesis es que los estudiantes cambiaron sus formas de vida en relación con las épocas de mayor bonanza económica. Se espera encontrar un panorama fragmentado entre los que no necesitan preocuparse por su situación en tiempos de crisis (dada la capacidad económica de sus familias), y los que deben buscar medios para solventar sus gastos.

Fuentes: estudiantes de universidades públicas y privadas, provenientes de otras provincias.

Servicios de Orientación Vocacional de las universidades u otras fuentes de autoridad.

Aventuras de un viejo navegante

Publicado agosto 31, 2009 por Lucas López Laxague
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Alfonso A. se dedica a la venta ilegal de DVDs hace 14 meses. A los 80 años trabaja en la calle para tener qué comer.

“Mingo” para los conocidos, Alfonso para las chicas y las señoras de Palermo. Alfonso A. cumplió 80 años en julio, pero no lo festejó en casa, con su familia, sino en la calle. Este hombre de semblante sabio, vende películas pirateadas sobre la avenida Córdoba, muy cerca de un supermercado. Le gusta hablar con los vecinos pero si se trata de un periodista prefiere omitir su apellido. Al igual que muchos otros vendedores tuvo que improvisar un puesto para esquivar la crisis. “¿No es acaso una bendición poder ganarse la vida a mi edad?” se pregunta Alfonso.

Alfonso espera vender algunas películas para comprar comida

Alfonso espera vender algunas películas para comprar comida

Sobre una lona verde sujetada con unas tablitas para que no se vuele, Alfonso expone su mercadería y se suma a los más de 1200 puestos ilegales de la Capital. La venta ilícita de películas aumentó un 88,3% de 2007 a 2008, y las veredas tapizadas con DVDs se han vuelto un paisaje habitual. Por cinco o diez pesos se pueden comprar películas que están en cartel o ni siquiera fueron estrenadas en el cine.

Alfonso nació en Colonia Sacramento, Uruguay. Su padre era un panadero portugués imbuido por los ideales anarquistas de Rousseau, Bakunin y Kropotkin. Abrazó el comunismo desde los inicios de la revolución bolchevique y murió a los 33 años, cuando Mingo tenía 11 meses, dejando a su esposa y a dos hijos más: un varón que falleció hace dos años y una mujer que sigue viviendo en Colonia.

A los 5 años aprendió a leer y a los 13 ya había recorrido los escritos de varios clásicos como Dumas, Víctor Hugo y Flaubert. En 1949 cuando “Buenos Aires era una gloria”, Alfonso empezó a trabajar en las rotativas del diario La Razón, en Buenos Aires, anhelando ingresar al mundo del periodismo.

Pero el trabajo deprimente entre las máquinas no era para un hombre ávido de aventuras. Muy pronto encontró un puesto en el sector de máquinas de un “patacho” (barco mercante) y conoció Brasil, El Caribe y Estados Unidos. “El aventurero nunca va a ninguna parte, nunca consolida nada”, reflexiona Alfonso, pero no se queja: “La vida no me debe absolutamente nada. Tuve una vida de alternativas, jamás monotonía”.

Se casó, formó una familia y se separó. Su hijo, sus dos hijas y sus cuatro nietos viajaban con frecuencia desde Uruguay para visitarlo. Pero hace 14 meses dejó de cobrar su jubilación que se arruinó en sus años de aventurero, y no pudo pagar el alquiler. Casi sin darse cuenta se encontró en la calle: “Fue muy duro, incluso llegué a dormir 47 días en una plaza” recuerda Alfonso.

Hoy puede alquilar una habitación gracias a un subsidio que le da el gobierno, pero debe salir a vender películas para ganarse el pan. “Mirá, no me preguntes de que se trata este negocio, mejor dejémoslo ahí”, advierte Mingo y explica que consigue la mercadería en el barrio de Once, sobre la calle Perón, donde está su proveedor de DVD.

Alfonso nunca tuvo problemas con la autoridad por dedicarse a la venta ilegal. Hace unos días, un vendedor nuevo montó su puesto a pocos metros, pero esto no afectó sus ventas porque en el barrio tiene una clientela fiel. “Me roba la gente de paso nada más… Pero no conoce de códigos, yo ya le dije que acá no estamos acostumbrados a escupirle el asado a otros”, sentenció Mingo.

Alfonso A. se refugia detrás de sus anteojos oscuros, sus manos resecas y amarillentas por el cigarrillo acarician la cubierta de “Siddharta” de Herman Hesse. Si bien no se identifica con ningún credo, Mingo cree en la reencarnación. Tal vez, dentro de muchos años alguien camine por la avenida Córdoba y vea un hombre canoso, de 80 años vendiendo películas sobre una lona verde.

Cómo lo vi:

Mi relación con Alfonso empezó antes de que él se enterara. Semanalmente paso en frente de su puesto para hacer la compra en “Coto”. Llama la atención la figura de un anciano que desentona con los demás vendedores de DVD truchos. Por su lustroso bastón, sus pequeños anteojos negros y redondeados, la piel trigueña y un poco curtida y el pelo prolijamente peinado con un jopo incipiente, recuerda más a un actor de cine que a un vendedor de la calle. Cuando habla, los recuerdos le brotan sin descanso. Me sorprendió su memoria y entereza y nunca hubiese dicho que tenía 80 años. Intuyo que la época de abundancia en Buenos Aires coincidió con sus años de joven lozano.

Una vida de película

Publicado agosto 25, 2009 por Lucas López Laxague
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Perfil sobre Alfonso “Mingo” A, un señor de 80 años que vende DVDs pirateados a diez pesos sobre la calle Córdoba entre Bulnes y Vidt. El gancho de actualidad es la venta ilegal de películas pero Alfonso no quiere hablar del tema. Lo único que asegura es que nunca tuvo problemas con nadie por dedicarse a este negocio. En Palermo todos lo conocen y si uno pasa por su improvisado puesto, lo verá charlando con alguien. 

Hace menos de un año, Mingo tuvo inconvenientes para cobrar su jubilación. Entonces se quedó en la calle y le tocaron situaciones muy duras como dormir 47 días en una plaza. Ahora paga el alquiler de un cuarto gracias a un subsidio del gobierno, pero debe completar sus ingresos con la venta de películas que compra en el barrio de Once, sobre la calle Perón.

Alfonso nació en Colonia del Sacramento, Uruguay. Su padre era un panadero portugués, influido por ideales anarquistas. Murió a los 33 años cuando tenía 11 meses. Dejó a su mujer y tres hijos.

A pesar de su edad está lleno de vida y de recuerdos. Alfonso vivió sus mejores años entre 1955 y 1960 cuando “Argentina era una gloria”. Según él, en aquella época, un obrero podía comer y divertirse porque la plata tenía valor.

Desde los 24 años trabajó en las rotativas del diario La Razón. Pero ese trabajo agobiante y lúgubre no era para él y decidió embarcarse para conocer el mundo. Navegó por muchos años en ”patachos”, en el sector de reparación. Aquella época le dejó muchas experiencias y una frase: “el aventurero no tiene rumbo fijo”.

Se casó y tuvo tres hijos, pero se separó hace mucho tiempo. Si bien sus hijos están en Uruguay, lo visitan de vez en cuando.

Alfonso es un amante de la filosofía y asiduo lector, aprendió a leer a los cinco años y a los trece ya había leído a varios clásicos como Dumas, Victor Hugo o Flaubert. Ahora está leyendo a Sidhaarta de Hermann Hesse, pero no tiene ninguna preferencia religiosa. Es un curioso.

Cien años épicos de saltos hípicos

Publicado agosto 23, 2009 por Lucas López Laxague
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 Más de cien personas disfrutaron de la competencia de salto en el centenario del Club Hípico Argentino. Las actividades comenzaron el miércoles 19. El viernes compitieron 43 jinetes del CHA y otros clubes, Martín Dopazo se quedó con la Copa Centenario. 

En acción. "Milano de Flore" sortea una valla

En acción. "Milano de Flore" sortea una valla

Era el tercer día de competencia, 43 jinetes refrenaban sus caballos ante la pista de césped “coronel Argentino Molinuevo”. A las 14:30 del viernes 21 de agosto sonó la primera campana en el Club Hípico Argentino y los competidores comenzaron a revivir una centenaria misión: saltar.

Guillermo es el gerente del Club y había que dirigirse a él antes de cubrir la prueba. Su voz se oía cercana detrás del teléfono: “¿Autorización? Nooo, vos vení, la entrada es libre y gratuita… Se cumplen 100 años desde la fundación” contestó.

El Club Hípico Argentino se creó el 14 de agosto de 1909. Desde entonces recibió a Theodore Roosvelt, fue sede del VI Campeonato Mundial de Saltos y de casi todos los campeonatos nacionales de salto y adiestramiento desde 1940. Hoy, tras una mudanza en 1959, está ubicado sobre la avenida Figueroa Alcorta, en el barrio de Núñez.

Sólo faltan los jinetes. La prueba está por empezar

Sólo faltan los jinetes. La prueba está por empezar

Ya en el palco, el interés de los asistentes se perdía entre charlas informales y encuentros casuales. Unas 150 personas se repartían entre una grada sembrada de sillas blancas y la única tribuna de cemento alcanzada por el sol. La mayoría eran parejas ya adultas que comentaban por lo bajo las cualidades de los animales.

Los atletas se concentraban en la pista y sólo se dirigían al público cuando algún familiar fanático rompía con la indiferencia. “¿Que pasó? ¡¿Le aflojaste las riendas?!” bromeó un hombre calvo. Un señor de unos 65 años miraba la competencia ajeno a lo que ocurría entre los demás asistentes. “No, no, yo no sé nada de esto… No soy de acá” aclaró, al tiempo que levantaba las manos en señal de defensa. Había llevado a su nieto a conocer la actividad y no se atrevían a sentarse entre los espectadores.

Mayor Martínez Zuviría montando a Terra Calamaco:

(Autor: Lucas López Laxague)

A las 16:00 Nicolas Dattelkremer cerró la prueba. Terminó con 4 puntos en contra por derribar una de las vallas. Ni bien dejó la pista, entró un tractor naranja con un pesado rodillo de metal. Luego de diez minutos el picadero volvía a estar plano. Cuatro empleados comenzaban a modificar el circuito. Para el desempate se usaron los obstáculos 12, 13, 3, 8c, 4a, 4b, 5 y 14.

saltando copiaSonó una campana larga, eran las 16:20 y el locutor anunciaba el desenlace entre diez jinetes del CHA, muchos de ellos militares formados por la tradición hípica del ejército. Algunos visitantes salieron de un bar cercano para unirse a los espectadores. Los que se habían relajado en sus asientos, se irguieron. Durante unos segundos nadie habló.

Con el número dos, Martín Dopazo montando a “Capricho Wolan”, encabezó el final de la competencia. 00:39:80 segundos, el jinete miró el enorme tablero negro, los números naranjas lo convencieron, dos palmaditas al “caprichoso” y entró en la pista el Mayor Fernando Martínez Zuviría. Por su baja estatura casi no se divisaba sobre “V. de Pomme”. En el extremo opuesto a la entrada, Martínez saltó la última valla: otra vez 00:39:80 segundos.

Uno de los últimos en  completar el circuito fue Ricardo Dircie, con “Llavaneras HJ Aries” (00:39:80 y cuatro puntos en contra). Dircie tenía el tercer puesto asegurado, pero las primeras posiciones debían resolverse entre Dopazo y Martínez Zuviría.
“Capricho Wolan” no tocó las vallas y terminó en 00:39:20 segundos, el mejor tiempo de la tarde. Después de dos horas y media, la competencia se había definido.

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Casi todos los espectadores se fueron retirando. Solo quedó un joven de 24 años cerca de la tribuna: Facundo Martínez Zuviría que esperaba entregar el premio a su padre. “La competencia fue muy exigente, muy pareja, pero mi viejo se entrena bastante” explicó. Iba a seguir hablando cuando lo interrumpió otro joven de su edad, era Benjamín Dircie. “Che vamos que entregan los premios” advirtió.
Un enorme “Rolex” dorado marcaba las 17:00, Dopazo levantó la “Copa Centenario” y Martínez Zuviría y Diercie recibieron el segundo y tercer premio de manos de sus hijos.

Ganador. Martín Dopazo se despide sobre "Capricho Wolan"

Ganador. Martín Dopazo se despide sobre "Capricho Wolan"

Sumarios a elección

Publicado agosto 17, 2009 por Lucas López Laxague
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1. Salto hípico de cien años

Crónica sobre el trofeo “Club Hípico Argentino” el viernes 21 de agosto, dentro del “Gran concurso centenario”. El Club celebra cien años y la intención es mostrar cómo se vive el evento hoy. Se recopilarán testimonios de quienes asistan y datos acerca de los resultados de la competencia. La idea es reflejar el espíritu del CHA por medio de los visitantes y lo que allí ocurra.

Fuentes Personales:

  1. Espectadores
  2. Participantes

Fuentes documentales:

  1. http://www.clubhipicoargentino.org.ar

Club Hípico Argentino

Av. Figueroa Alcorta 7285
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Viernes 21 de agosto, Trofeo “Club Hípico Argentino” – “Copa Centenario”

Domingo 23 de agosto, 15 hs, Copa “Rolex”

Entrada libre y gratuita

2. La voz de Don Bosco 

Breve retrato sobre el espíritu salesiano de acuerdo a las impresiones que se desprendan 

del IX Encuentro Nacional de Coros Salesianos. La propuesta es retratar el encuentro y relacionarlo con la presencia de la reliquia de Don Bosco en Argentina.

Participarán el coro “Padre Lambruschinni” del colegio Don Bosco de Ramos Mejía bajo la dirección de Marcelo Valva, el Coro “Cosal” del Colegio Don Bosco e Instituto Juan XXIII de Bahía Blanca con la dirección de Favio Arévalo y el anfitrión, coro “Santa Isabel” bajo la dirección de Martin Caltabiano.

Fuentes Personales:

  1. Audiencia
  2. Coristas

Fuentes documentales:

  1. http://www.boletinsalesiano.com.ar
  2. http://www.salesianos.org.ar/

Parroquia San José

Diego Palma 215
San Isidro (Buenos Aires)
Sábado 22 de agosto, 20 horas

Entrada libre y gratuita

3. Milonga actual

Recital de tango que contará con la presencia de Guillermo Fernández y su Orquesta Típica y DJ Tarantino. Se trata de la milonga de apertura que antecede a la apertura del Mundial de Baile. Esta presentación se da dentro del mayor encuentro mundial del 2×4, en el que habrá recitales gratuitos, grandes figuras, competencias, clases, productos, ferias, fiestas y milongas callejeras. Los fanáticos del tango tendrán con que divertirse entre el 14 y el 31 de agosto.

 Fuentes Personales:

  1. Audiencia
  2. Intérpretes

Fuentes documentales:

  1. http://www.mundialdetango.gob.ar

Tienda Harrods

Florida 877

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Domingo 23 de agosto, 19 horas

Entrada libre y gratuita

En pocas palabras

Publicado junio 1, 2009 por Lucas López Laxague
Categorías: General

Alegatos por el incendio de Cromañón

La mayoría de los abogados de los familiares de víctimas de Cromañón pedirán penas de hasta 26 años de prisión para Omar Chabán y el grupo Callejeros por estrago doloso y pago de coimas. Los alegatos comienzan a las 9:30.


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