Cien años épicos de saltos hípicos
Más de cien personas disfrutaron de la competencia de salto en el centenario del Club Hípico Argentino. Las actividades comenzaron el miércoles 19. El viernes compitieron 43 jinetes del CHA y otros clubes, Martín Dopazo se quedó con la Copa Centenario.

En acción. "Milano de Flore" sortea una valla
Era el tercer día de competencia, 43 jinetes refrenaban sus caballos ante la pista de césped “coronel Argentino Molinuevo”. A las 14:30 del viernes 21 de agosto sonó la primera campana en el Club Hípico Argentino y los competidores comenzaron a revivir una centenaria misión: saltar.
Guillermo es el gerente del Club y había que dirigirse a él antes de cubrir la prueba. Su voz se oía cercana detrás del teléfono: “¿Autorización? Nooo, vos vení, la entrada es libre y gratuita… Se cumplen 100 años desde la fundación” contestó.
El Club Hípico Argentino se creó el 14 de agosto de 1909. Desde entonces recibió a Theodore Roosvelt, fue sede del VI Campeonato Mundial de Saltos y de casi todos los campeonatos nacionales de salto y adiestramiento desde 1940. Hoy, tras una mudanza en 1959, está ubicado sobre la avenida Figueroa Alcorta, en el barrio de Núñez.

Sólo faltan los jinetes. La prueba está por empezar
Ya en el palco, el interés de los asistentes se perdía entre charlas informales y encuentros casuales. Unas 150 personas se repartían entre una grada sembrada de sillas blancas y la única tribuna de cemento alcanzada por el sol. La mayoría eran parejas ya adultas que comentaban por lo bajo las cualidades de los animales.
Los atletas se concentraban en la pista y sólo se dirigían al público cuando algún familiar fanático rompía con la indiferencia. “¿Que pasó? ¡¿Le aflojaste las riendas?!” bromeó un hombre calvo. Un señor de unos 65 años miraba la competencia ajeno a lo que ocurría entre los demás asistentes. “No, no, yo no sé nada de esto… No soy de acá” aclaró, al tiempo que levantaba las manos en señal de defensa. Había llevado a su nieto a conocer la actividad y no se atrevían a sentarse entre los espectadores.
Mayor Martínez Zuviría montando a Terra Calamaco:
(Autor: Lucas López Laxague)
A las 16:00 Nicolas Dattelkremer cerró la prueba. Terminó con 4 puntos en contra por derribar una de las vallas. Ni bien dejó la pista, entró un tractor naranja con un pesado rodillo de metal. Luego de diez minutos el picadero volvía a estar plano. Cuatro empleados comenzaban a modificar el circuito. Para el desempate se usaron los obstáculos 12, 13, 3, 8c, 4a, 4b, 5 y 14.
Sonó una campana larga, eran las 16:20 y el locutor anunciaba el desenlace entre diez jinetes del CHA, muchos de ellos militares formados por la tradición hípica del ejército. Algunos visitantes salieron de un bar cercano para unirse a los espectadores. Los que se habían relajado en sus asientos, se irguieron. Durante unos segundos nadie habló.
Con el número dos, Martín Dopazo montando a “Capricho Wolan”, encabezó el final de la competencia. 00:39:80 segundos, el jinete miró el enorme tablero negro, los números naranjas lo convencieron, dos palmaditas al “caprichoso” y entró en la pista el Mayor Fernando Martínez Zuviría. Por su baja estatura casi no se divisaba sobre “V. de Pomme”. En el extremo opuesto a la entrada, Martínez saltó la última valla: otra vez 00:39:80 segundos.
Uno de los últimos en completar el circuito fue Ricardo Dircie, con “Llavaneras HJ Aries” (00:39:80 y cuatro puntos en contra). Dircie tenía el tercer puesto asegurado, pero las primeras posiciones debían resolverse entre Dopazo y Martínez Zuviría.
“Capricho Wolan” no tocó las vallas y terminó en 00:39:20 segundos, el mejor tiempo de la tarde. Después de dos horas y media, la competencia se había definido.
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Casi todos los espectadores se fueron retirando. Solo quedó un joven de 24 años cerca de la tribuna: Facundo Martínez Zuviría que esperaba entregar el premio a su padre. “La competencia fue muy exigente, muy pareja, pero mi viejo se entrena bastante” explicó. Iba a seguir hablando cuando lo interrumpió otro joven de su edad, era Benjamín Dircie. “Che vamos que entregan los premios” advirtió.
Un enorme “Rolex” dorado marcaba las 17:00, Dopazo levantó la “Copa Centenario” y Martínez Zuviría y Diercie recibieron el segundo y tercer premio de manos de sus hijos.

Ganador. Martín Dopazo se despide sobre "Capricho Wolan"
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Etiquetas: Albarracín, capricho wolan, centenario, cha, cien años, club hípico argentino, copa centenario, desempate, equitación, Fernando Martínez Zuviría, Hípìco, hipismo, Llavaneras HJ Aries, Martín Dopazo, Milano de Flore, núñez, penalización, pista de césped, puntos en contra, Ricardo Dircie, rolex, salto, Terra Calamaco, tiempo, trofeo club hípico argentino, v. de pomme, vallas, viernes 21 de agosto de 2009
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agosto 24, 2009 a 23:39
¡Qué buen título! Y muy bien pintada la situación de tensión en la competencia. El video, impresionante.
agosto 27, 2009 a 2:25
Sii ¡el título está muy bueno! El video también! La cronología de Rolex, también. Me gustó mucho el cierre.